Teoría del No-tiempo
La larga trayectoria de la construcción del modelo atómico, desde Leucipo y Demócrito hasta Rutherford, quien presentó el modelo más cercano al actual, estableció una analogía con el modelo orbital del cielo, donde la organización de los cuerpos celestes se limita a trayectorias elípticas. Un objeto celeste más pequeño, en la zona de mayor proximidad a uno más grande, tiende a orbitarlo, y así sucesivamente, formando un sistema de objetos que orbitan entre sí desde el más pequeño y cercano hasta el más grande y cercano. De esta manera, tenemos el sistema solar, donde el objeto más grande, el Sol, mantiene el centro de las órbitas de los objetos más cercanos, y cada objeto, llamado planeta, mantiene en su órbita objetos más cercanos y otros más pequeños en órbitas, las llamadas lunas.
Rutherford imaginó esta misma disposición para los átomos y, por lo tanto, construyó el modelo orbital para representar los átomos en órbitas alrededor de núcleos más grandes que los electrones. Este modelo seguía la imagen celeste a nivel atómico.
Aplicando las leyes de gravitación de Newton al modelo de Rutherford, el resultado matemático requería que una carga eléctrica como la de un electrón que circula a alta velocidad alrededor del núcleo atómico creara ciertas perturbaciones y externalidades, como un campo magnético que generaría sinestesia aún no predicha, a diferencia de lo que ocurre en el modelo orbital de planetas y lunas, respectivamente. Esto añade energía que debería disminuir la velocidad orbital de los electrones, provocando su desintegración en el núcleo atómico.
Este modelo de Rutherford no era matemáticamente sostenible; requería nuevas formulaciones y ajustes teóricos.
La enmienda propuesta al modelo de Rutherford sería la ley de orbitales distintos, donde los lugares geométricos de cada capa tendrían un potencial electromagnético fijo y predefinido llamado orbital. Los electrones en un orbital no deberían cruzar libremente al orbital de mayor energía ni descender al de menor energía. Cada cambio de orbital requería un intercambio de energía con la emisión de un fotón para compensar la pérdida de energía, o viceversa, según Bohr.
El modelo de Schrödinger propone reemplazar los orbitales de Bohr-Rutherford con un modelo ondulatorio, donde los electrones son funciones de onda en la matriz de fluctuación cuántica, a veces una onda electromagnética, a veces materia colapsada instantáneamente en materia condensada. En este modelo, existen funciones de probabilidad para obtener el momento del electrón, y según el principio de incertidumbre de Heisenberg, es imposible conocer o predecir simultáneamente la posición y el momento de una partícula-onda. Este nuevo modelo define una función de onda únicamente como una nube donde el electrón podría encontrarse habitualmente.
Este es el modelo preferido actualmente; como se puede observar, el tiempo se introdujo desde el principio, y actualmente el tiempo ya no es relevante para el modelo de probabilidad.
Se resolvió el problema de la energía infinita necesaria para mantener al electrón indefinidamente cerca del núcleo, y el problema de la conservación de la energía atómica del sistema electrón-núcleo se resolvió teórica y matemáticamente.
Si excluimos el tiempo del modelo de Rosen-Einstein-Podolsky, el problema del origen y la conservación de la energía del átomo queda resuelto, al menos desde la perspectiva de la física dinámica clásica.
Supongamos que el tiempo no existe para el electrón; es decir, no hay una posición previa a su desplazamiento, lo que significa que no realiza un movimiento cíclico sinusoidal como el obstáculo matemático inicial del modelo de Rutherford. Así, en el modelo cuántico, el electrón aparece y desaparece en fluctuaciones cuánticas según el modelo de Schrödinger. Además, el tiempo simplemente va y viene, sin avanzar ni progresar; oscila entre el pasado y el presente, atrapado en este punto muerto temporal, o atemporal. Los electrones están atrapados en un tiempo infinito, distinto del tiempo medido por los instrumentos humanos; es un tiempo congelado y segregado del universo de forma perpetuamente confinada.
Con este modelo atemporal, se resuelven los problemas de dinámica y balance energético del átomo, sin contravenir los modelos de Heisenberg y Schrödinger. Esta nueva concepción está relacionada con la mecánica cuántica de Dirac, Planck y Bohr.
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